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La Enclavación

 

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Este acto cuenta además con la participación de varias Asociaciones del pueblo, La Asociación femenina de Ayerbe y Comarca y el grupo de romanos, así como diversas bandas de tambores de la Provincia.

Sobre las doce de la noche, partirá en solemne procesión, este singular camino al calvario. Saldrá de la Iglesia Parroquial el Penitente, portando la Cruz recorriendo parte de las plazas de la Villa, acompañado del la Cuadriga de Romanos, las tres Marías ( María la madre de Jesús, María Magdalena y María de Cleofás) junto a Juan, el único de sus discípulos que se atrevió a seguir a su Maestro en tal difícil tarea. Todo ello envuelto de un riguroso silencio, acompañado de la Cofradía del Prendimiento de Huesca, Cofradía de la Coronación de Espinas del Barrio de San Lorenzo de Huesca, Cofradía de Monzón y la Banda de Tambores y Dulzainas de Ayerbe. Alrededor de esta comitiva Irán vecinos y vecinas de la localidad y numerosos visitantes, portando antorchas de parafina, dándole un mayor realce y solemnidad. Hasta llegar a la Plaza de Santiago Ramón y Cajal.

Durante el camino al calvario, las tres caídas de Jesús, así como la adoración de la Verónica (mujer que sintiendo lástima por el Señor, le seco el sudor de su frente, él en compensación plasmo en su lienzo el rostro) Una vez en la plaza, se procederá a la representación de la flagelación y posterior enclavación en la cruz, todo ello por la Cuadriga de romanos, momento el cual es vivido con mucha devoción.

Una vez representada la Enclavación, se procede a la narración de las “siete palabras” que pronuncia Cristo desde la Cruz.
Tras la última palabra Cristo muere, entonces una gran estruendosa tormenta sonora, acompañada de relámpagos, esto indicará la muerte del Señor. Acabada la tormenta, saldrán al centro de la plaza un componente de cada banda y realizarán la tradicional ROMPIDA, seguidos posteriormente por todos y cada uno de los miembros de las bandas. Esto representa como tembló la tierra, como sufrió el cielo y como se desgarro la cortina del templo de Caifas.
Tras el impresionante sonido de los tambores y bombos, se realizará el Descendimiento, otro momento vital del acto. La gente enmudece y el único murmullo que se oye es el lamento de las dulzainas que acompañan con su son el Descendimiento de la Cruz.
Acabado el Descendimiento, este es postrado ante la Virgen María, este acto es conocido como la Piedad.
Ante el Cristo yaciente, las bandas realizan una a una, sus sones de bombos y tambores, elevando al cielo ese clamor de dolor por el Cristo yaciente.
A continuación se procede al entierro del Señor en el Santo Sepulcro, este no es otro que la torre del Reloj.
Una a una las bandas van desapareciendo de la plaza y realizan un desfile por las calles de la localidad, dando así por finalizado este Auto Sacramental de la Enclavación.

Si quieres ver el video de la enclavación 2.009 : http://www.youtube.com/watch?v=V_YlI4PS_mQ

Si quieres ver el video de la enclavación 2.013:  https://www.youtube.com/watch?v=7OAucBWNjKk

LA CRUCIFIXIÓN

Y las escrituras se cumplieron:
Jesús fue condenado a muerte y ejecutado en la Cruz. Así se cumplió lo dispuesto por el Señor, para que el hombre quedara limpio de pecado.
Cristo fue ejecutado por el método al que Cicerón describe como el más cruel y terrible de todos: la crucifixión.
La crucifixión ha sido una de las maneras más terribles en la que los hombres han sido asesinados por sus semejantes. La Crucifixión no es sólo muerte, sino también tortura prolongada, dolor, la agonía…

La crucifixión, tan utilizada por los romanos, era el método de asesinato legal más terrorífico, y de esta forma actuaba no solo como método de ejecución, sino como advertencia a todo el que pensara vulnerar las leyes.

Por eso la crucifixión era pública y en lugares abiertos, para los cuerpos quedaran expuestos y todos pudieran ver el castigo.
En primer lugar, tal y como describen los Evangelios, los reos de muerte eran flagelados. Los romanos utilizaban tres grados de dureza en la flagelación con látigo, así la más dura era para los reos de muerte.
Luego le cargaban el travesaño a la espalda y le hacían llevarlo hasta el lugar de ejecución, donde el madero vertical estaba clavado de manera fija, esperando a su víctima. El hombre era tendido en el suelo boca arriba y sus brazos clavados al travesaño (no podían clavarles las palmas de las manos porque el peso desgarraría la carne fácilmente, por eso se clavaban los brazos del reo por debajo de las muñecas, entre los dos huesos del antebrazo: el cubito y radio), aunque siempre hemos conocido la otra versión.
El reo estaba de pie y podía apoyarse en listos de madera que servía de asiento. Les subían las piernas y le clavaban los talones al madero.
Todo el peso del cuerpo quedaba colgado de los brazos, por lo que el cuerpo tiraba hacia abajo y los clavos iban desgarrando la carne de los antebrazos hasta que los huesos de las muñecas frenaban el descenso y el hombre comenzaba una agonía que podía durar horas y horas hasta que fallecía por asfixia entre horribles sufrimientos.
Por encima de su cabeza se clavaba un cartel donde se daba cuenta de los crímenes cometidos por el reo.
En el Caso de Jesús el cartel decía en latín: “Iesus Nazarenus Rex Iodorum”, que significa Jesús Nazareno Rey de los Judíos, cuya abreviatura conocida es INRI.
Como medida de gracia, los soldados que llevaban a cabo esta espantosa ceremonia, podían partirle las piernas a golpes para acelerar su muerte.
El relato de los Evangelios nos hace pensar que Jesús llegó en muy mal estado a la Cruz debido a los sufrimientos y torturas padecidos a manos de los auxiliares romanos y guardias judíos y, sobre todo, de la flagelación a la que fue sometido.
Puesto que Poncio Pilato no creía que fuera culpable de muerte los más posible es que ordenara que le azotaran muy violentamente para evitarle el mayor sufrimiento posible en la Cruz.
El evangelista Juan fue testigo de la crucifixión de Cristo y su relato es el que más pormenores señala sobre este episodio, Junto a Jesús fueron asesinados legalmente dos ladrones, uno de los cuales se burló de Cristo, pero el otro se apiadó de él y Jesús le prometió la salvación.
Es la famosa historia del “ladrón bueno”. Recordemos que todo, absolutamente todo lo que nos presenta el Evangelio tiene un mensaje de Amor y Esperanza, y que la muerte de Jesús no fue más que el trámite físico, terrible y necesario, para su posterior Resurrección.

Texto Original: http://www.historialago.com/xto_01140_crucifixion_01.htm

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